El aceite de Haarlem es fascinante y refleja la riqueza de la alquimia y los descubrimientos artesanales relacionados con esta sustancia. Sus orígenes se remontan a más de 330 años, lo que lo convierte en un producto tradicional apreciado por su composición única.
La aparición del aceite de Haarlem está estrechamente vinculada a la alquimia holandesa y a una figura clave: Claas Tilly. En 1696, Tilly elaboró una fórmula conocida como Medicarnentum Gratia Probatum, que más tarde se convertiría en el aceite de Haarlem. Este producto fue reconocido por su calidad y su sofisticado proceso de fabricación, mantenido en secreto durante dos siglos.
Tras la muerte de Claas Tilly en 1734, sus hijos, Koning Tilly y G. Koning Tilly, continuaron con el negocio familiar. Sin embargo, a partir de ese momento, la empresa comenzó a deteriorarse. Varios factores, como el aumento de la competencia y la proliferación de falsificaciones, afectaron la calidad del producto y su reputación. De hecho, muchas familias en Haarlem empezaron a producir versiones menos eficaces del aceite, lo que contribuyó a empañar la imagen de este valioso producto.
A pesar de ello, el aceite de Haarlem se dio a conocer en toda Europa y más allá, y muchos países continuaron apreciándolo, aunque a menudo en formas alteradas.
En el siglo XIX, las investigaciones destacaron la importancia de ciertos elementos como el azufre en la nutrición y el bienestar. El aceite de Haarlem se distingue por su composición tradicional, lo que lo convierte en un producto valorado dentro de un estilo de vida equilibrado.
Hoy en día, el aceite de Haarlem es utilizado por quienes buscan productos naturales y auténticos. Se integra en un enfoque global del bienestar y el respeto por las tradiciones.
El aceite de Haarlem representa un valioso legado transmitido durante más de 330 años. Encierra la unión entre tradición y saber hacer, y sigue siendo un símbolo de autenticidad para quienes prefieren productos naturales en su vida cotidiana.